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Para que nada falte, esta música está escrita para ser tocada en uno de los lugares más bellos del mundo: a un paso de “Puente de los suspiros” y de la Plaza de San Marcos. Creo que todo esto se refleja en la música de Vivaldi, que es tan teatral y tan escenográfica como la Ciudad de los Canales. ¿Cómo valora la colaboración con la UC3M? Nos encanta tocar para universidades, por dos razones: por tocar para un público joven y para un público culto. “Zarabanda” lo ha hecho en muchas ocasiones, en España y en muchos otros países. Es algo especialmente estimulante y encaja bien con nuestra personalidad. Esta colaboración con la Carlos III me ilusiona enormemente. Ojalá se prolongue más allá de los dos conciertos de este curso. ¿Qué se puede hacer para despertar el interés por la música clásica entre los más jóvenes? Ofrecérsela. No sé si les gustará oírlo, pero a los jóvenes (y a los no tan jóvenes) se les ha metido por los ojos desde que han nacido -sobre todo a través de la televisión-, una música de dudosa calidad, por la sencilla razón de que es un negocio formidable. Es una de tantas manipulaciones… Llevo tocando conciertos durante 30 años y nunca hemos dejado de conectar con los jóvenes, que suelen identificarse con la música barroca mucho más que con el repertorio romántico. ¿Qué destacaría de las composiciones que interpretarán en el auditorio de la Universidad Carlos III de Madrid? El Opus 10 de Vivaldi es una colección fantástica. 8 | i -3 Es la primera colección de conciertos para flauta de la historia y el detonante de que la flauta se convirtiera en uno de los instrumentos más importantes durante todo el siglo XVIII; es un poco como lo que ha sucedido con la guitarra en nuestro tiempo. Con los conciertos de Vivaldi se inicia “El siglo de Oro de la flauta”. Nosotros tocamos esta colección en su primera versión, que es mucho más interesante: llena de combinaciones de sonoridades sorprendentes, dotada de un sentido del humor increíble: en estas obras maestras del barroco, el barroco se caricaturiza a sí mismo, anticipando de algún modo lo que será el “neobarroco” de la primera mitad del s. XX, el de Milhaud, Ravel, Stravinsky, Prokofiev o Respighi. Tres de los conciertos tienen además el atractivo del descriptivismo: son maravillosas pinturas musicales de “La tempestad del mar”, de “La noche” y del “Ruiseñor”. ¿Cuál es la diferencia principal del anterior programa “Perlas Barrocas” con “Los seis conciertos para flauta Op10 de Vivaldi? Son diametralmente opuestos. La música barroca fue una especie de guerra entre las músicas de dos países rivales: Francia e Italia. Nuestro primer concierto se centraba en gran parte en el mundo grave, intimista, introvertido y confidencial del barroco francés, que es maravilloso, pero minoritario. El segundo nos lleva al desenfreno, a la vitalidad, a la brillantez e extraversión de la música Italiana. Es una música de masas. No sabría con cuál de ellas quedarme.


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