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Escrita entre 1817 y 1824, estrenada el 7 de mayo de 1824 en Viena, y dedicada a Federico Guillermo III de Prusia, la Novena Sinfonía es el ejemplo perfecto de la suprema concisión del último Beethoven, de su alto grado de síntesis. La única sinfonía que introduce coros, lo que no era poca novedad para la época, bien que otros músicos menores ya habían recurrido a ellos, que sin duda dotan a la obra de una caracterización innovadora y muy especial todavía hoy. Al menos así lo sienten miembros de la Orquesta y el Coro de la UC3M, dirigidos por Manuel Coves y Nuria Fernández, protagonistas del Concierto de Navidad de 2014. La Novena es música pura, y seguramente la coronación de todas las sinfonías de Beethoven. La así llamada “Fantasía Coral” es probablemente un estudio introductorio a la novena sinfonía, pero hemos de asumir que cuando componía dicha fantasía coral, Beethoven no podía prever que escribiría una obra como la Novena. Y la inspiración resulta igual de elevada en los cuatro movimientos. De todas sus obras ésta es la más popular, aunque una personalidad tan erudita como la suya no lo pretendiera. Pues desde un punto de vista estrictamente musical, plantea innumerables problemas de ejecución, dada la originalidad de sus estructuras y la ordenación de aconteceres, en un desarrollo continuo muy propio del compositor. Complejidad que 24 | i -3


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