Page 28

N50

una serie de enormes relojes de bolsillo de distintos colores. Jugaba con nosotros o, al menos, lo inten-taba. Algunos niños lloraban, asustados. Luego, se abrió una puerta y de ella surgieron hombres tristes y ansiosos. Uno de ellos se acercó a mí llorando. Me abrazó y me dijo que era mi padre. No lo reconocí. Olía de forma diferente. La Ley de Memoria Histórica de 2007, más allá de la generosidad del olvido, ha pretendido reparar las arbitrariedades cometidas durante el franquismo contra las personas que defendieron el proyecto social y cultural de la Segunda República. ¿Cómo valoras el efecto de la misma? Lo que ocurrió con muchos de los intelectuales que tuvieron algún proyecto cultural en la Segunda República, me parece de una injusticia insultante. Condenas a muerte, o reclusión en cárceles infectas, con el miedo a ser ajusticiados junto a la tapia de cualquier cementerio y enterrados luego en cuneta anónima. Tanta pena por el “grave delito” de pensar; de defender unos ideales. Todo lo que se haga para reivindicar la Memoria Histórica me parece loable; imprescindible. Stella Manaut ha impulsado la creación de un espa-cio museológico dedicado a su padre en Valencia, soportado por la Asociación de Amigos del Pintor Manaut. -¿Has contado con apoyo de las institucio-nes valencianas para la catalogación y conservación del legado plástico de tu padre? Todo hay que decirlo. Lo que no conseguí en el mo-mento en que gobernaba en España el partido Socia-lista, teniendo como ministro a Miguel Boyer –quien, al igual que Peces Barba, fuera alumno de Manaut en el Liceo Francés- lo logré en Valencia, bajo el Gobierno del PP con la primera exposición antológica de la obra de Manaut, en el Museo de Bellas Artes San Pio V. Me costó mucho; tuve que luchar, dar muchas vueltas, buscar apoyos por doquier, como el de Lo-yola de Palacio (también su alumna en el Liceo). Así conseguí una de mis mayores ambiciones: ver los cuadros de mi padre colgados en un gran museo. Tuve la colaboración inestimable y siempre presente de Federico Castro y Elisa Povedano. Las fotografías las hizo Antonio Palomares; el comisariado Pascual Patuel. Nos queda un magnífico catálogo. Por lo que respecta a la Asociación, fue una idea latente desde que vi la posibilidad de la antológica en Valencia. Primero pensé en un lugar donde guar-dar parte de la obra de Manaut y luego, puesto que el local era bueno, y buena también su ubicación (muy próximo al Museo de Bellas Artes), decidí que sería interesante crear allí un centro que llevara su nombre donde, además, nos implicáramos en di-versas actividades culturales. Así fue como nació la “Asociación de amigos del pintor Manaut”, hoy Mu-seo Manaut. Nos mantenemos con las aportaciones de algunos socios, con las de mi hermano y mías, además y sobre todo, con mucho esfuerzo y cariño. ¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿En qué momento se encuentra la Asociación? Seguiré adelante con este proyecto mientras las fuerzas físicas e intelectuales me lo permitan; siem-pre que tenga apoyos de algún tipo, como puede ser el Convenio con la Universidad Carlos III. Por otro lado, me gustaría encontrar un sponsor que considere interesante crear un gran museo con la obra de mi padre, museo que llevaría su apellido asociado al del pintor. Quizás sea una utopía, pero la historia está llena de utopías que se han hecho realidad. También me conformaría con una planta dedicada a él en un museo importante. STELLA MANAUT 28 | i -3


N50
To see the actual publication please follow the link above